¿Qué es la protusión discal cervical?

Tuesday, April 2, 2024

Protusión discal cervical

La historia de esta afección se remonta a las primeras civilizaciones, donde los egipcios y los griegos ya hablaban de la relación entre las afecciones de la columna y los síntomas en las extremidades. Hipócrates, con una visión más naturalista, prescribía descanso, masajes, calor, cambios en la dieta y música para tratar estos síntomas. El término médico "protrusión" proviene del latín "protrusĭo", que significa "desplazamiento hacia delante". En el contexto de la protrusión discal cervical, hace referencia al desplazamiento del disco intervertebral cervical. En 1911, los médicos Joel E. Goldthwait y Robert B. Osgood mencionaron la protrusión discal al describir la causa de la paresia de las extremidades inferiores. Con los avances obtenidos en la década de 1980 en cuanto a las modalidades de imagenología, se pudo evidenciar los distintos grados de discopatías, diferenciando la protrusión de la extrusión discal. En ese momento se determinó que el abultamiento del disco no era patológico y que no debía ser eliminado quirúrgicamente. Antes de definir esta patología, es necesario comprender que los discos intervertebrales consisten en una estructura gelatinosa cubierta por un anillo de cartílago fibroso. Estos discos son responsables de mantener unidos los cuerpos óseos de la columna vertebral. En la región de la columna cervical, esta unión es altamente flexible, lo que proporciona al cuello una amplia libertad de movimiento, haciéndolo propenso a lesiones. Con esta comprensión en mente, la protrusión discal cervical se refiere a un cambio patológico en el disco intervertebral, donde el núcleo pulposo no sobresale y el anillo fibroso del disco intervertebral no se desgarra, sino que el disco se arquea hacia afuera y, en el peor de los casos, se rasga ligeramente.

Síntomas de la Protrusión Discal Cervical

La protrusión discal cervical puede presentarse con una variedad de síntomas que pueden afectar significativamente la calidad de vida del individuo afectado. Estos síntomas pueden variar dependiendo de la gravedad de la protrusión y de si hay compresión de las estructuras nerviosas adyacentes. Algunos de los síntomas más comunes incluyen:

  1. Dolor de cuello: El dolor en la región cervical es uno de los síntomas más frecuentes de la protrusión discal. Puede manifestarse como un dolor sordo y constante en el cuello, que puede empeorar con movimientos específicos o actividades.
  2. Dolor irradiado: La protrusión discal cervical puede provocar dolor que se irradia hacia los hombros, los brazos, las manos e incluso los dedos. Este dolor puede seguir un patrón específico que corresponde a la raíz nerviosa afectada.
  3. Hormigueo y entumecimiento: La compresión de las raíces nerviosas cervicales puede causar sensaciones anormales, como hormigueo, entumecimiento o debilidad en los brazos, las manos o los dedos. Estos síntomas a menudo se experimentan en el área correspondiente a la raíz nerviosa afectada.
  4. Debilidad muscular: La protrusión discal cervical puede afectar la función muscular en los brazos y las manos, lo que resulta en debilidad muscular y dificultad para realizar tareas que requieren fuerza o destreza.
  5. Rigidez y limitación del movimiento: El dolor y la inflamación asociados con la protrusión discal pueden provocar rigidez en el cuello y una disminución en el rango de movimiento. Los pacientes pueden experimentar dificultad para girar el cuello o moverlo hacia arriba o hacia abajo.
  6. Dolor de cabeza: Algunas personas con protrusión discal cervical pueden experimentar dolores de cabeza, especialmente si la protrusión afecta a las estructuras nerviosas cercanas que irrigan la cabeza y el cuello.

Tipos de Protrusión Discal Cervical

La protrusión discal cervical puede clasificarse en varios tipos según la ubicación y la extensión de la protrusión en relación con el disco intervertebral afectado. A continuación se presentan algunos de los tipos más comunes de protrusión discal cervical:

  1. Protrusión central: En este tipo de protrusión, el material discal se desplaza hacia el centro del canal espinal, ejerciendo presión sobre la médula espinal y las estructuras nerviosas circundantes. La protrusión central puede causar síntomas como dolor de cuello, dolor irradiado a los brazos y las manos, entumecimiento, debilidad muscular y disminución de los reflejos.
  2. Protrusión lateral: En la protrusión lateral, el material discal se desplaza hacia uno de los lados del canal espinal, comprimiendo las raíces nerviosas cervicales que emergen de la médula espinal en esa área. Esto puede provocar dolor en el cuello, hombros y brazos, así como hormigueo, entumecimiento y debilidad en el brazo correspondiente al lado afectado.
  3. Protrusión foraminal: Esta protrusión ocurre cuando el material discal se desplaza hacia el agujero neural, también conocido como el foramen intervertebral, donde las raíces nerviosas salen de la médula espinal. La protrusión foraminal puede comprimir directamente las raíces nerviosas cervicales, causando dolor, entumecimiento, hormigueo y debilidad en el brazo y la mano correspondientes al nivel afectado.
  4. Protrusión posterolateral: En este tipo de protrusión, el material discal se desplaza hacia la parte posterior y lateral del canal espinal, ejerciendo presión sobre las estructuras nerviosas en esa región. La protrusión posterolateral puede causar síntomas similares a los de otras formas de protrusión, como dolor de cuello, dolor irradiado y debilidad muscular en los brazos.

Cómo Puede Ayudar la Quiropráctica con la Protrusión Cervical

La quiropráctica es una disciplina médica alternativa que se centra en el diagnóstico y cuidado de trastornos musculoesqueléticos, incluidos aquellos que afectan la columna vertebral y el cuello. Para la protrusión cervical, la quiropráctica ofrece un enfoque no invasivo y conservador que puede ayudar a aliviar los síntomas y mejorar la función cervical.

  1. Ajustes espinales: Los ajustes quiroprácticos, también conocidos como manipulaciones espinales, son técnicas en las que el quiropráctico aplica una presión controlada y precisa sobre las vértebras cervicales para realinear la columna vertebral. Esto puede ayudar a reducir la presión sobre los discos intervertebrales y las estructuras nerviosas, aliviando el dolor y la incomodidad asociados con la protrusión cervical.
  2. Terapia manual: Además de los ajustes espinales, los quiroprácticos pueden emplear una variedad de técnicas de terapia manual para mejorar la movilidad y la función cervical. Estas técnicas pueden incluir masajes, estiramientos musculares, manipulaciones articulares y técnicas de liberación miofascial, todas diseñadas para reducir la rigidez y mejorar la flexibilidad del cuello.
  3. Ejercicios terapéuticos: Los quiroprácticos pueden recomendar ejercicios específicos de fortalecimiento y estiramiento para ayudar a estabilizar la columna cervical y prevenir futuras lesiones. Estos ejercicios pueden incluir movimientos de rango de movimiento, ejercicios de fortalecimiento del cuello y técnicas de estiramiento para mejorar la flexibilidad de los músculos cervicales.
  4. Educación y asesoramiento: Parte integral del enfoque quiropráctico es educar a los pacientes sobre la postura adecuada, ergonomía y hábitos de vida saludables que pueden ayudar a prevenir la recurrencia de la protrusión cervical. Esto puede incluir consejos sobre cómo mantener una buena postura al sentarse y pararse, técnicas de levantamiento seguro y recomendaciones para el uso adecuado de dispositivos electrónicos y equipos de trabajo.

Preguntas Frecuentes sobre la Protrusión Cervical

¿Qué es exactamente una protrusión cervical?

La protrusión cervical, también conocida como protrusión de disco cervical o hernia de disco cervical, es una afección que afecta los discos intervertebrales en la columna cervical. Se produce cuando el material gelatinoso en el interior del disco se desplaza hacia el exterior, ejerciendo presión sobre las estructuras circundantes, como los nervios espinales o las raíces nerviosas, lo que puede provocar síntomas como dolor, entumecimiento, hormigueo y debilidad en el cuello, los hombros, los brazos o las manos.

¿Cuáles son los síntomas de la protrusión cervical?

Los síntomas de la protrusión cervical pueden variar dependiendo de la ubicación y la gravedad de la hernia de disco. Sin embargo, los síntomas comunes pueden incluir dolor en el cuello, rigidez, dolor que se irradia hacia los hombros, los brazos o las manos, entumecimiento, hormigueo, debilidad muscular y dificultad para mover el cuello.

¿Qué causa la protrusión cervical?

La protrusión cervical puede ser causada por una variedad de factores, incluyendo el envejecimiento natural de los discos intervertebrales, lesiones traumáticas, malas posturas, movimientos repetitivos del cuello, levantamiento de objetos pesados, obesidad y enfermedades degenerativas de la columna vertebral, como la osteoartritis.

¿Cómo se diagnostica la protrusión cervical?

El diagnóstico de la protrusión cervical generalmente comienza con una evaluación médica completa, que puede incluir un historial clínico detallado y un examen físico. Además, se pueden utilizar pruebas de diagnóstico por imágenes, como radiografías, resonancia magnética (RM) o tomografía computarizada (TC), para confirmar el diagnóstico y evaluar la gravedad de la protrusión cervical.

¿Cuál es el tratamiento para la protrusión cervical?

El tratamiento para la protrusión cervical puede variar según la gravedad de los síntomas y la respuesta individual del paciente. Las opciones de tratamiento pueden incluir terapia física, medicamentos para el dolor, terapia de calor o frío, inyecciones epidurales de esteroides y en casos más graves, cirugía. Además, muchas personas encuentran alivio a través de enfoques alternativos como la quiropráctica, la acupuntura o la terapia manual.

¿Es posible prevenir la protrusión cervical?

Si bien no siempre es posible prevenir la protrusión cervical, existen medidas que se pueden tomar para reducir el riesgo de desarrollar esta afección. Estas incluyen mantener una postura adecuada, practicar técnicas de levantamiento seguro, evitar movimientos repetitivos del cuello, mantener un peso saludable y realizar ejercicios regulares para fortalecer los músculos del cuello y la espalda.

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